Gestión de conflictos y relaciones humanas

Estrategias para superar los problemas de comunicación en la pareja

Problemas de comunicación en la pareja: cómo superarlos

Llega a mi consulta mucha gente diciendo lo mismo: «Es que ya no nos entendemos». Y cuando empiezo a tirar del hilo, casi nunca es que hablen poco. Algunas parejas hablan muchísimo. El problema es otro: hablan y no se encuentran. Se cuentan cosas, discuten los mismos temas una y otra vez, pero salen de cada conversación más lejos el uno del otro. Hablar y comunicarse, descubren con el tiempo, no son lo mismo.

Los problemas de comunicación están detrás de buena parte del malestar en las relaciones de pareja. Y la buena noticia es que la comunicación se puede aprender y mejorar, a cualquier edad y en cualquier momento de la relación. Quiero compartir algunas claves que veo funcionar una y otra vez cuando dos personas deciden cuidar cómo se hablan.

Escuchar para entender, no para responder

El primer obstáculo suele estar en cómo escuchamos. Muchas veces, mientras el otro habla, no estamos escuchándolo de verdad: estamos preparando nuestra réplica, buscando con qué rebatir, esperando nuestro turno para defendernos. Y así es imposible entenderse, porque cada uno está a lo suyo.

Escuchar de verdad es algo más difícil y más generoso: es intentar comprender qué siente y qué necesita la otra persona, aunque no estemos de acuerdo. No significa renunciar a nuestra postura, sino dejar un espacio para la suya antes de responder. Cuando uno de los dos se siente realmente escuchado, baja la guardia, y desde ahí se cambia por completo el tono.

Hablar desde uno mismo, no desde el reproche

La forma en que abrimos una conversación condiciona casi todo lo que viene después. Si empezamos con un reproche («nunca me ayudas», «siempre estás con el móvil»), el otro se pone a la defensiva de inmediato y la conversación se convierte en un duelo de acusaciones.

Cambia mucho cuando aprendemos a hablar desde lo que nos pasa a nosotros en lugar de desde lo que el otro hace mal. No es lo mismo «nunca piensas en mí» que «me siento sola últimamente y te echo de menos». El contenido puede ser parecido, pero el segundo abre una puerta donde el primero levanta un muro. Expresar lo que sentimos y necesitamos, sin atacar, permite que el otro nos escuche sin tener que protegerse.

El momento y el cuerpo importan

Hay conversaciones importantes que fracasan cuándo y cómo se dicen. Sacar un tema delicado a última hora de la noche, agotados, o en mitad de un enfado, o con prisas, es casi garantía de que acabe mal.

Cuidar el momento es cuidar la conversación. Buscar un rato tranquilo, sin interrupciones ni cansancio extremo, predispone a entenderse. Y atender al propio cuerpo es igual de importante: cuando notamos que se nos acelera el corazón, que subimos el tono, que estamos demasiado activados, lo más sabio suele ser hacer una pausa y retomarlo después. Pocas cosas se resuelven bien en plena tormenta emocional.

Dejar de buscar quién tiene razón

Muchas discusiones de pareja se enquistan porque se convierten en una pelea por ver quién tiene razón. Cada uno defiende su versión como si fuera un juicio, y mientras tanto el vínculo se resiente. Pero en una relación, tener razón sirve de poco si el otro se siente derrotado o incomprendido.

A muchas parejas les ayuda salir de ese ‘a ver quién lleva razón’ y colocarse del mismo lado del problema, mirándolo juntos en lugar de uno frente al otro. Cuando el eje deja de ser quién tiene la culpa y pasa a ser qué les está pasando y cómo lo arreglan entre los dos, la discusión se desinfla y se empieza a avanzar poniendo fin a esas discusiones en las que uno gana y, aun así, los dos salen perdiendo.

Reparar después de los conflictos

Ninguna pareja se libra de los desencuentros, y no hace falta que se libre. Lo que de verdad marca la diferencia es saber qué hacer después de la discusión: reconocer la parte propia, pedir disculpas, retomar la cercanía.

Esa capacidad de reparar es uno de los mejores indicadores de salud de una relación. Transmite que el conflicto no amenaza el vínculo, que tras la tormenta se vuelve a la calma. Y enseña, también a los hijos si los hay, que querer es saber recomponerse después de un choque. 

Volver a encontrarse

Superar los problemas de comunicación en la pareja no consiste en no discutir jamás ni en estar siempre de acuerdo. Consiste en aprender a hablarse de una forma que acerque en lugar de alejar. Escuchar para entender, hablar desde uno mismo, cuidar el momento, soltar la necesidad de tener razón y saber reparar son herramientas que cualquier pareja puede ir incorporando.

Comunicarse bien es algo que se cultiva con voluntad y con paciencia. Y cuando dos personas se proponen cuidar cómo se hablan, muchas veces descubren que el cariño seguía ahí, debajo del ruido, esperando sólo a poder volver a escucharse.

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